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William Bustos
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William Bustos2026-06-12 23:12:252026-06-13 00:22:00Escuela de fútbol Hat Trick: el proyecto social que transforma vidas y siembra valoresNo hay nada que haga vibrar más de emoción a Balompié que cruzar la raya, llegar hasta el fondo del arco y escuchar el gol cantado por los fanáticos y el locutor deportivo como si fuera el colmo de la felicidad; pero en realidad siente prácticamente lo mismo si es un autogol, que muchos consideran el colmo de la desdicha. ¡¿Cómo no lo van a emocionar los mejores cantagoles, que son capaces de erizarle el pelo a cualquiera, incluso a los fanáticos para quienes fue un gol en contra?! Pero ¿debieran cantarlo con la misma potencia cuando es autogol?
Lo cierto es que cualquier jugada, incluso la más lucida, puede acabar en autogol, sobre todo si se tiene en cuenta que las leyes del fútbol lo favorecen. A diferencia del gol, el autogol es válido aunque se anote con la mano.
Pero ¿es válido celebrar el autogol de un rival? Puede que no lo sea, pero ¿quién es capaz de aguantarse las ganas de celebrarlo? Bueno, tal vez se las aguantara si se formulara una ley que exigiera que, de hacerlo así, ¡le tocaría correr al encuentro del jugador que lo anotó y abrazarlo! ¿Acaso no sería eso lo más consecuente y justo?1
Gracias a Dios, la moraleja de esta ocurrencia de Balompié FJB es que cuando acabamos de cometer una falta y sentimos que hemos marcado un gol en contra, Él, en calidad de Juez del campo de juego de la vida, es capaz de anular ese autogol con tal que corramos a su encuentro y le pidamos, sinceramente arrepentidos, que perdone la falta. Y por si eso fuera poco, es Él quien, sin ninguna ley que le exija o le impida hacerlo, no sólo puede sino quiere tomar la iniciativa de darnos un fuerte abrazo celebrando la victoria moral y espiritual que acabamos de obtener.
Inspirado por, y adaptado de, Daniel Samper Pizano, Ni atacar ni defender, sino todo lo contrario: Las leyes ocultas del fútbol (Bogotá: Editorial Planeta Colombiana, 2005), pp. 33-36.









