¿Recibiste la clave?
20 May. 2026|Por:Carlos Rey|FanJuegoBonito.COMico|Balompié FJB, Fanáticos del fútbol, Humor futbolero, Juego limpio
Un día Balompié se encuentra en las manos de Dios mientras Éste, sentado en un sofá celestial, está mirando un partido de fútbol preMundial. Al observar con tristeza lo mal que se están portando los fanáticos en el estadio, algunos golpeándose y muchos más lanzando insultos y ofensas verbales tan comunes y corrientes que ya los padres de familia se ven obligados a dejar de llevar a sus hijos, Dios no resiste más y decide:
—Voy a enviar a un ángel mensajero para que averigüe qué sucede con esta gente.
Así que el ángel cumple con el encargo divino y, a su regreso, rinde este informe:
—En efecto, Padre, lamentablemente he comprobado que el 95% de los fanáticos del fútbol son malas personas.
—Entonces voy a recompensar al 5% de fanáticos que son "buena gente" —determina Dios—. A cada uno le enviaré un mensaje agradeciéndole y dándole la clave para seguir siendo bueno en este mundo. Menos mal que hay tantas maneras de hacerles llegar mi mensaje. Ninguno podrá decir que no se lo envié.
Ante esto, Balompié, acomodado junto al trono celestial, le oye al ángel sugerir:
—Como esta es una ocurrencia de Balompié FJB, ¿no será mejor explicar que lo que sigue es el chiste como lo conciben los que no son "fanáticos del juego bonito" ni del juego limpio, y no como lo concebimos los que sí lo somos?
—Está bien —responde Dios—. ¿Cuál es el chiste para los no fanáticos ni del juego bonito ni del juego limpio?
A lo que el ángel contesta:
—¿Saben lo que decía ese mensaje que contenía la clave para poder seguir siendo bueno en este mundo? ¿No? Entonces ¿¡ustedes tampoco lo recibieron!?
Es que lo que está detrás de "Fan Juego Bonito" es la convicción de lo contrario: que hay muchísimos más que el 5% de los fanáticos del fútbol que no le deseamos lo malo al adversario, y que lo que hace falta es que nos unamos para mostrar nuestro fanatismo celebrando el fútbol "todos unidos en una fan zone" al que podamos invitar a todos los miembros de nuestra familia, desde el más grande hasta el más pequeño, así como a la familia de nuestros amigos y vecinos, y dar ejemplo del fair play y de la regla de oro que nos enseñó Dios en la persona de su Hijo Jesucristo: de tratar al prójimo en todo, incluso en el fútbol, tal y como queremos que nos traten a nosotros.
