¿Sirven de excusa los sueños?
08 Jul. 2026|Por:Carlos Rey|FanJuegoBonito.COMico|Temas:Balompié FJB, Excusas, Humor futbolero
Un día en que se encuentra Balompié exhibido sobre un estante especial en el rincón de la oficina de un árbitro de fútbol que trabaja entre semana como administrador de una tienda de Adidas en un centro comercial de Miami, un empleado que acaba de llegar tarde entra sudoroso y se presenta, temeroso de que vaya a ser sancionado.
—Disculpe, jefe, que no pude llegar más temprano. Es que me quedé dormido porque estaba soñando con un partido que estaba jugando mi equipo.
—¿Y eso qué tiene que ver? —se lo recrimina el jefe—. Esa no es excusa para quedarse dormido.
—Es que quedamos empatados, así que hubo alargue y penales.
—¿Piensa que lo voy a perdonar por intentar hacerse el gracioso?
—¡Por favor, jefe, considéreme, que estoy muy de malas! Primero, ayer después del trabajo, jugando de arquero, me metieron más de diez goles. Mis compañeros me habían advertido que si me metían más de cuatro, me iban a fusilar. Yo creí que me lo habían dicho en broma, pero lo tomé en serio cuando me amarraron a un poste del arco y me dijeron que pidiera un último deseo. Menos mal que en ese momento, aunque estaba muerto del susto, como último deseo se me ocurrió decirles: "¡Quiero una barrera!"
—¡Qué ocurrencia la suya! —exclama el jefe—. ¿Dio resultado?
—Bueno... sí y no: ¡Sí, porque me desataron y pusieron la barrera; y no, porque me metieron otro gol de todos modos!
Ante esto, Balompié se incomoda, recordando las veces en que se le ha pegado más duro que nunca en la ejecución de un tiro penal.
—Y para completar —concluye el subalterno su prolongada excusa disparatada—, si no hubiera sido por mi perro, habría llegado hoy aún más tarde.
—¿Cómo así?
—Es que mi perro aúlla cuando pierde mi equipo, y fue eso lo que me despertó del sueño porque, después del alargue y de los penales, ¡volvimos a perder!
—¿Y qué hace el perro cuando su equipo gana? —le pregunta, curioso, el jefe.
—No sé. Me lo regalaron hace nueve meses —contesta, reforzando así su condición de víctima de la mala suerte y logrando, por fin, sacarle una sonrisa burlona al antipático jefe.
Como resultado de esta ocurrencia de Balompié FJB, que cuenta a su vez las ocurrencias de aquel arquero pésimo y empleado despistado, se nos ha ocurrido acuñar las siguientes expresiones que nos caen como anillo al dedo a los fanáticos del juego bonito: que por lo general no ganan los jugadores más venturosos sino los más habilidosos, como tampoco ganan los más afortunados sino los más esforzados; y, a la inversa, que los partidos no se pierden por jugadores salados sino por mal jugados.
Gracias a Dios, en lo que tiene que ver con nuestra vida, Él no tiene la intención de fusilarnos por nuestras malas jugadas, ni por nuestro juego mediocre ni por la gran cantidad de goles que nos mete el contrario debido a nuestra incapacidad de atajarlos, como lamentablemente muchos temen. Y no ha dejado nuestro destino "en las manos del destino", como temen otros tantos. Lo ha dejado, más bien, tanto en sus propias manos como en las nuestras. En otras palabras, para asegurar que en el juego de la vida nuestro destino eterno consista en una victoria interminable —un partido con juego bonito y con alargue indefinido—, Él, en calidad de Soberano Juez del encuentro, ha dispuesto que no nos hace falta más que confiar en Él y en su conducción del partido, tomando la decisión, que está en nuestros manos, de ponernos sin reserva en sus manos divinas.

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